Un reclutador de personal debe revisar diariamente una gran pila de currículums de postulantes para una sola vacante de trabajo. ¿Cómo destacar entre tantos? La solución parece estar en contar con experiencia y tener educación de postgrado, ya sean talleres, seminarios, cursos, diplomados o magísteres.

Hoy el mercado laboral busca profesionales cada vez más especializados, porque un título universitario ya no marca la diferencia. Tener más estudios no sólo aumenta las posibilidades de conseguir un empleo, sino también el monto de las remuneraciones.

Según la última Nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI) publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE), una mujer con un título universitario gana en promedio $663.000, cifra que sube a $989.000 si tiene un postítulo o maestría, y a $963.000 si tiene un doctorado. En el caso de los hombres con título universitario, su sueldo promedio es de $988 mil, subiendo a alrededor de $1.781.000 con postítulo y maestría, y a $1.500.000 con doctorado.

“Hay una pregunta que la persona debe responderse claramente: ¿con los aprendizajes recibidos en mi enseñanza de pregrado es posible enfrentar satisfactoriamente el futuro? La respuesta es un rotundo no, pues actualmente vivimos un mundo que sufre transformaciones profundas a una velocidad cada vez mayor y en el que las viejas respuestas no responden a las nuevas preguntas”, asegura Irene Valenzuela, Directora de Extensión Académica de la Universidad del Pacífico.

Las instituciones educacionales y de capacitación ofrecen una gran cantidad de opciones, entre las cuales los profesionales deben tratar de elegir el mejor programa que los ayude a destacar entre sus pares.

“Es importante tener en cuenta criterios de elección gravitantes, como lo son: Tipos de programa (enfoque), duración, cuerpo docente, valor y tiempo que requiere su ejecución. No solo se debe pensar en el tiempo de clases, sino también en el tiempo que el curso requerirá en términos personales y de autogestión”, indica Valenzuela.

La resolución de inscribirse en un programa para continuar estudiando es difícil e involucra un costo económico importante. Es por eso que se debe tener en cuenta lo que se quiere lograr y con cuánto tiempo, disposición y dinero se dispone.

“La decisión debe tomarse en conciencia, analizando todos los elementos, para que esta experiencia sea un aporte real a las necesidades de desarrollo profesional que conversan con las exigencias del entorno. Para tomar la decisión correcta es importante anotar que las especializaciones ofrecen el desarrollo de competencias en campos específicos de las disciplinas, pero la mayoría de ellas solo tienen reconocimiento en nuestro contexto nacional”, comenta la experta.

Contrario a lo que muchos piensan, no es recomendable que un recién titulado ingrese a un programa largo como un diplomado o magíster, ya que aún no cuenta con la experiencia laboral necesaria y luego puede correr el peligro de ser catalogado como sobrecalificado.

“Los programas de educación continua se estructuran en general para las personas que ya tienen experiencia en el mundo del trabajo, en escenarios reales de actuación y de exigencias concretas en el desempeño profesional. Por ende, tomar un programa de estas características recién egresado no garantiza tener efectividad significativa en el incremento de habilidades y/o competencias profesionales”, advierte Valenzuela.

¿Magíster o diplomado?

Para los que ya decidieron volver a las aulas a especializarse en un tema específico, hay una gran variedad de opciones. Todo depende de qué se quiere lograr con ese estudio y cuánto tiempo se está dispuesto a invertir.

“Los Diplomados, postítulos, cursos de capacitación y talleres son un buen camino que facilita explorar áreas no desarrolladas en el pregrado o extender los conocimientos en el campo profesional. Estos programas se pueden cursar en universidades y en centros de formación especializados”, explica Valenzuela.

Los Doctorados y Magísteres demandan una gran cantidad de tiempo y por eso la decisión de inscribirse debe ser consciente.

“Si se desea abordar procesos de formación que preparen a las personas en profundidad en campos de acción competitiva y que al mismo tiempo tengan validez como programas de postgrado internacionalmente, indudablemente la inversión en tiempo y recursos debe enfocarse hacia los Magísteres y los doctorados”, aconseja la experta.

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